La Muerte en México: Me fascina la relación que tienen los Mexicanos con la Muerte. Se celebra, se honra, se hace homenajes y a veces, incluso, se venera a la Muerte. Cada año vivimos los festejos del Día de los Muertos. Y sí se siente como festejo. Es impresionante el cuidado, el amor y el tiempo que muchas personas le dedican a preparar los altares, las ofrendas y la comida en homenaje los seres queridos que han muerto. Y el lugar que ocupa esta celebración no deja de sorprender: la gente crea altares espectaculares en sus casas y llevan comida y ofrendas a las tumbas de los muertos en los panteones en todo el país. 

No cabe duda  de que la Muerte se vive de otra manera aquí. Siendo extranjero, me queda claro que en otras sociedades (de Norte América y de Europa entre otros), la Muerte sigue siendo un tabú del que no se habla y que evitamos como la peste. Ahí, a pesar de su ausencia, el miedo a la muerte es palpable. Aquí, en cambio, si bien existe un grado de miedo muy “humano” hacia la Muerte, también se vive con risa, humor y cierta ligereza. Hay las calaveras, las catrinas, y el tequila favorito al lado de la foto del abuelo.

La Muerte en nosotros: Ahora bien, aunque hay una larga tradición de celebrar y honrar a los seres queridos fallecidos, sigue siendo difícil para muchos de nosotros de ver como la Muerte esta presente en nuestras vidas y en nosotros. No es tanto que vivamos como esclavos hacia el miedo a la Muerte — aunque ese miedo prevalece mucho en nuestra sociedad moderna — sino que vivimos prisioneros de y endeudados hacia las “pequeñas muertes”. Estas son los ciclos, eventos y experiencias que concluyen durante nuestras vidas, algunas de manera natural y otras de manera forzada o abrupta, y que no siempre hemos honrado. Y por ende, aunque aparentemente hayan terminado, siguen persiguiéndonos y drenándonos de energía vital.

Cuales son estas pequeñas muertes que aún no terminan de concluirse? Pues es por ejemplo la relación íntima que termino hace más de un año, pero que aún no hemos “superado”, Es la entrega de la tesis y el titularse, a pesar de que seguimos queriendo vivir como estudiante… Es el volverse papa y no darse cuenta que le identidad de adulto sin hijos ya no es vigente. 

Algunas muertes son mas sutiles y difíciles de ver. Hay por ejemplo las dinámicas y situaciones en nuestras vidas que ya están listas para morir y que aun le damos importancia. dicho de otra manera: le seguimos dando vida a algo que ya esta muerto. Son los zombies y los monstruos que creamos en nuestras vidas..

  • La relación que ya esta vacía y que insistimos en querer llenar, ignorando los hoyos que ya hundieron ese barco…
  • El aferrarse a una visión que esta hueca, pero a la cual nos hemos comprometido (léase: para la cual nos desgastamos sin que rinda fruto)
  • El querer vernos como una persona que no somos, y gastando energía vital alimentado una falsa identidad (o simplemente una fachada no autentica).

Me dejo morir (otra vez): Entonces, además de honrar y recordar a mis abuelos y seres queridos que han muerto, mi intención es aprovechar este Día de los Muertos para recordar y hacer un homenaje a lo que ha muerto en mi y lo que murió de mi…. Ya no soy la persona que fui cuando me titule, ni cuando me cuando me case, ni cuando cambie de profesión. Tal vez nuNca fui esas personas, de hecho: tal vez solamente fueron “disfraces” temporales, adecuadas a la situación de aquel entonces. Quien es el actor que desempeña todos estos papeles? Y quien es la persona que actúa? y cual es la esencia brillando a través de esos ojos y dando voz a una personalidad a través de esa voz?

Honro lo que murió en mi porque me ha quitado capas y me ha permitido volver a nacer. Honro lo que ya no es parte de mi vida o identidad porque me recuerda que lo único que es cierto es la sensación del momento presente. Honro como la Muerte se ha dado a conocer en mi para vivir libre del peso del pasado. Celebro a la Muerte porque recuerdo que Ella solo quiere bailar y no discrimina contra nadie. Y estoy en comunión con la Muerte porque sé… sé que la figura que tanto se teme es mas bien un flujo, un río, un proceso, al cabo del cual se disuelve una forma manifestado (un cuerpo, un pensamiento, una forma de ser, un comportamiento, etc.) y a la vez se da una metamorfosis. De esta transformación nacen nuevas posibilidades, nuevas formas manifestadas nuevas creaciones.

Y también aprovechare esta celebración de la Muerte para considerar cuales son los aspectos de mi vida que deberían de morir. Cuales ya están disolviéndose aunque no lo quiera ver? Cuales ya están vacíos a pesar de todos los esfuerzos de llenarlos? Cuales ya están descansando en paz por mas que los quiera levantar? Cuales son las formas manifestadas en mi vida que ya no tienen vida en ellas? Que estas formas cuyo ciclo haya concluido se unen a todos los Muertos que estamos celebrando. Hagamos el duelo, recordemos lo que nos hayan aportado, y dejémoslas descansar en paz.

Que así sea.